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Chile toma las riendas en medio de la crisis

En medio de una crisis que ha afectado a más de medio mundo y ha puesto a todos los gobiernos de América Latina en una batalla por mantener alejado del colapso a los sistemas de salud, es apenas normal observar novedades inesperadas. Pese a que el COVID-19 llegó de manera tardía a latinoamérica, muchos países de la región reflejan estadísticas de contagio en ascenso de gran relevancia. Esto no significa que se vean noticias alentadoras en países que logran mantener estable sus condiciones. 

Es el caso de Chile, país donde se han registrado grande números de contagios (siendo el segundo más afectado en la región), pero que mantiene sus estadísticas de mortalidad estables. 

Según el Decimocuarto informe epidemiológico COVID-19 del Ministerio de Salud de Chile, hasta el 3 de mayo se han confirmado 20.643 casos de COVID-19 por laboratorio, con una tasa de 106,1 por 100.000 habitantes. Esta tasa es la incidencia acumulada, es decir, el total de casos diagnosticados desde el 3 de marzo, fecha del primer caso, hasta la fecha de emisión de este informe. No representa la tasa de incidencia actual, ni la cifra de personas aún en etapa de generar posibles contagios.

A la fecha, en Chile se confirman 275 fallecidos a causa de la enfermedad, manteniendo un número significativamente bajo en comparación con Brasil, país donde la cifra de decesos supera los 7.000. 

Dada la situación, el gobierno chileno ha venido anunciado un plan dinámico que intenta alivianar a la población a través de un “Retorno Seguro”. Este se centra en el levantamiento de la cuarentena y regreso a una “nueva normalidad” gradual dividida en tres partes: para dar comienzo, se permitiría el retorno a sus funciones a trabajadores del sector público; luego al sector privado, y finalmente, el regreso a clases estudiantiles. 

Según declaraciones al respecto del presidente de los chilenos, “El plan no exigirá el retorno de personas de alto riesgo, como adultos mayores, enfermos crónicos o mujeres embarazadas y otros casos. Sí incluye medidas sanitarias especiales como distanciamiento social, evitar aglomeraciones, lavado frecuente de manos, uso de mascarillas”.  Lo anterior permitiría que, eventualmente, se reactiven algunos sectores económicos y sociales. 

El uso obligatorio de mascarillas en medios de transporte, ha sido decretado desde el pasado 06 de marzo. La medida implica el uso de cubrebocas en autobuses, taxis, el metro de Santiago y vuelos nacionales que aún están vigentes. Por su parte, la aplicación inDriver dispuso de un horario específico para la realización de viajes: de 5:00 a 22:00. Recordemos que esta medida ha sido habilitada para su uso responsable y atendiendo todas las recomendaciones de prevención y expansión de la pandemia.